Terror

La cabeza errante de la bruja

Shark Canal, leyendas de terror de Yucatán:

 Se cuenta que esta leyenda tuvo lugar en un poblado del interior del Estado de Yucatán.

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 Un joven, quien durante varios años había trabajado en una Hacienda, tenía el sueño de regresar  su poblado de origen y comprar varios animales así como semillas para trabajar en su propio terreno. Sin embargo la situación laboral en las haciendas era de esclavitud, y debido a las tiendas de raya no había podido juntar gran cosa. Finalmente, viendo que su situación no iba a mejorar, decidió escaparse del lugar donde trabajaba.

 Durante unos cuantos días estuvo viviendo en el monte, renegando y maldición por su situación tan precaria. En uno de esos días, mientras buscaba un nuevo sitio para dormir, se topó con una hermosa joven que sacaba agua de un pozo, una vez llenado su balde la chica se encaminó para su hogar, sin embargo, a los pocos pasos no pudo con el peso de ambos recipientes y finalmente uno de ellos se le soltó de las manos. En ese instante el joven salió de su escondite, saludo a la chica para evitar que se asustase y se ofreció a ayudarla. Al poco rato ambos jóvenes llegaron al hogar de la chica, en el cual únicamente vivían su madre y su abuela.

 Tanto la madre y la abuela le agradecieron enormemente la ayuda al joven y lo invitaron a quedarse a cenar y si el gustaba a dormir también. Al día siguiente el chico se entero que aquellas 3 damas vivían solas desde hace pocos meses, ya que el padre de la joven había muerto hace poco atacado por un animal mientras había ido de cacería. El terreno de ellas se encontraba, aunque algo distanciado, cerca de un poblado, pero recorrer dicha distancia para ellas era demasiado peligroso, por lo que su milpa y hogar se encontraban en pésimas condiciones. El joven, viendo una oportunidad de cumplir su sueño a la vez de tener una hermosa esposa, les ofreció un trato a las 3 mujeres. Les ofrecía su dinero y fuerza a cambio de que lo dejaran casarse con la joven y ganarse el terreno con su duro trabajo, para su sorpresa las 3 mujeres aceptaron casi de inmediato, la única condición que ponían era que, no importara que sucediera, no debía de hacerle jamás  algún daño a la hija/nieta jurando esto ante los dioses mayas del monte.  El chico, quien veía eso como algo fácil de cumplir, ya que no era persona violenta, aceptó jurando por los antiguos dioses mayas de nunca hacerle daño a su esposa.

 El tiempo pasó y el joven se encontraba feliz, tenía una hermosa esposa la cual se encontraba en los meses iniciales de su primer embarazo, un hogar cuidado por mujeres muy amables, y un terreno que le daba de sobra hasta para vender en el mercado del pueblo. Sin embargo, los animales que compraba no duraban mucho con vida, cada vez que por alguna situación tenía que dejar el hogar por unos días, estos morían devorados por lo que era al parecer un jaguar. Las 3 damas le recomendaban al joven darse por vencido, ya que durante su ausencia ellas no podían cuidar de los animales por el temor de ser atacadas por aquella bestia. Pero aquel joven era obstinado en ese punto, no podía concebir darse por vencido ante aquel animal, que en su ausencia y reiteradamente había matado a sus animales, para él era como una especie de reto.

 Por fin, después de comprar un caballo para agilizar sus viajes al poblado y evitar tirar el mismo del carro con sus productos que llevaba a vender. Decidió tenderle una trampa a aquella bestia. Dejó un par de cerdos pelones en su corral, se despidió de las 3 damas, y como era habitual, se retiró de su hogar con el pretexto de ir a vender hortalizas y carne de venado al poblado cercano.

 A mitad de camino dejó abandonado el carro con las mercancías, y rifle en mano regresó a su hogar, amarró a su caballo muy aparte, y se encaramó en un árbol de ceiba fijando su vista en el corral con sus animales. El corral se encontraba algo apartado del hogar principal, por lo que no podía ver lo que sucedía ahí. Después de esperar un rato en la oscuridad de la noche, escuchó algunos ruidos al pie del árbol donde se encontraba, y con la luz de la luna pudo distinguir una silueta, la cual se quito la cabeza dejándola en el suelo y se puso una de jaguar.

 Ante estos sucesos, el joven no hizo nada, petrificado vio como aquel ser con piel de jaguar se acercaba al corral de sus animales, los cuales empezaron a chillar conforme aquella bestia acortaba la distancia hacia ellos. Finalmente aquel ser saltó la barda del corral con una agilidad propia de estos felinos y comenzó a devorar, dejando salir unos espantosos sonidos mientras saciaba su sed de sangre.

 El joven no le contó acerca de esto a su esposa ni a su suegra o a la abuela. Preocupado por lo que aquel ser pudiera hacerle a su familia o al bebé que estaba por venir cuando ya no hubiera más animales que devorar, en otra de sus idas al poblado, busco la ayuda de un anciano maya. Este anciano le dijo que probablemente se encontraba ante un brujo, quien se quitaba su cabeza humana para ponerse la de un animal y salir a atacar por la noche. La forma de ponerle fin a este ser, era poner sal en la cabeza que dejara, así de esta manera no podría ponerse de vuelta su cabeza y al dejar al contacto sal en el cuello, tampoco podría volver a ponerse la de la bestia.

 De nueva cuenta el joven quiso tenderle una trampa, esta vez dejó a su caballo con la excusa de que se había lastimado, y para no asustar a su familia volvió a realizar la rutina de que se iba de viaje al poblado cercano. De nuevo encaramado en el árbol, esperó, y al poco rato, como la primera vez, volvió a ver aquella silueta que se preparaba para atacar. Se quitó la cabeza humana y se puso la de bestia, hecho esto el joven descendió y rápidamente unto de sal la base de la cabeza, una vez realizado esto y al darle la vuelta para dejarla en el suelo se dio cuenta que era la cabeza de su esposa. Sumamente asustado tiro la cabeza y arrancó a correr al monte, mientras se alejaba, escuchó los gritos de su esposa, la cual ya no se podía poner la cabeza de humana ni de animal.

 El joven se había casado con una bruja, igual que lo eran la madre y abuela de esta, sabía que su destino era morir, ya que había faltado a la promesa y era consciente de que tarde o temprano aquellas brujas darían con él y lo matarían devorándolo cual animal salvaje.

 De la cabeza humana de la bruja, al nunca más poder volver a unirse a su cuerpo, se dice que se tornó fea y achatada, errando por los caminos espantando a todo aquel que en su camino se topara con ella.

Conoce otras versiones de esta leyenda:

http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/Colecciones/index.php?clave=mayab&pag=22

http://leyendascoloniales.blogspot.mx/2014/10/la-cabeza-errante.html

Colaboración: Sharkgirl, en conjunto con Antgirlluna-perfil