Relatos

Capítulo 1. La chica misteriosa parte 1

Me llamo Ibis, y heme aquí, con mi rutinario viaje en auto a mi trabajo interrumpido por una chica, estoy asustada, molesta y confundida, está desconocida salió de la nada y se arrojó intempestivamente sobre el frente de mi auto mientras me encontraba en un alto, y una vez encima del capó de mi auto empezó a pedirme que me estacione, ya que era importante que hablara con ella.

¿Pero por qué diablos iba a hacerle caso? Con todo ese alboroto y la forma tan extraña de actuar era claro que podía hacerme daño, lo mejor era quedarme en mi vehículo y llamar a la policía. Pero cambié de opinión cuando mencionó que sabía que yo llevaba varias noches sin dormir porque un pensamiento rondaba continuamente en mi cabeza, había olvidado algo muy importante.

Y efectivamente, hace tres meses me desperté una mañana con la sensación de haber olvidado algo, una parte importante de mi vida. Pero no había conseguido recordar tan siquiera algo pequeño u obtener alguna pista de lo que se trataba. Se podrán imaginar lo grande que fue mi sorpresa al saber que aquella chica conocía mi preocupación, así como la curiosidad que tuve por saber si ella me podría ayudar a recordarlo.

Mandé al diablo las preocupaciones y la idea de ir al trabajo y subí a la chica a mi auto, decidí llevarla a un café a platicar, supongo que al menos en ese punto había cuidado en estar en un lugar con mucho público por seguridad, lo cual era ridículo tomando en cuenta que si quería hacerme algún daño lo haría dentro del auto. Pero en mi defensa tengo que decir que desde que aquella loca saltó a mi auto algo en ella hizo que no tuviera un miedo real de que me hiciera daño, aún así tenía la sensación de que estar a su lado significaba peligro.

Llegamos a un café pasado unos minutos, aparqué el auto en el estacionamiento del lugar y nos bajamos. Tan pronto descendimos y nos juntamos en la parte trasera del auto, ¡aquella lunática me propinó una fuerte patada en mi costado izquierdo!

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¡Nunca en mi vida había tenido una pelea, no sabía cómo reaccionar! La fuerza de la patada fue tal que caí sobre mi costado derecho en el pavimento, supuse que no me dejaría levantarme cuando vi que se proponía encajarme su pie derecho, metido en una gran bota café, en mi rostro.

Durante el trayecto hasta el café me había reído de mi sensación de peligro del principio, ya que esta chica tenía la misma complexión y altura que yo, y es que vamos, mido 1.50cm y peso 44kg y ella sólo tenía el cabello más largo que yo, y las previamente mencionadas botas cafés, le hacían ganarme en estatura por unos cuantos centímetros, no era una figura amenazante.

Ahora, tumbada en el suelo y segura de sus intenciones de molerme a golpes, me había dado cuenta de mi error. Esta chica tenía una misión y no se detendría ante nada por lograrla.

Cerré mis ojos y esperé el golpe final, pero sólo escuché un – levántate -. Cuando abrí mis ojos vi la mano extendida de la chica. – Sin duda necesitamos practicar tu defensa personal – fue lo que me decía mientras yo me ponía en pie. El cuidador de coches del lugar, quien había visto todo esto, nos dirigió una mirada como si estuviera viendo a 2 locas, y yo estaba segura de que así era. Algo había cambiado en mí tan pronto me tope con esta chica.

Entramos al local, pedí un frappé mientras ella pidió un mokacchino – Mi nombre es Luna, y estoy aquí para protegerte Ibis -. ¡Cómo diablos sabía mi nombre!, el silencio que siguió a estas palabras sólo fue roto cuando el mesero trajo nuestras bebidas y ambas le dimos las gracias. Pero antes de que siquiera pudiera pensar, reír o actuar de alguna manera, Luna volvió a hablar.

– Presiento que un gran peligro se oculta en la Ciudad, algo se esconde y muy pronto saldrá de las sombras trayendo consigo muerte. Siento que mi deber es protegerte Ibis, yo igual he olvidado muchas cosas, pero mi instinto me dice que debo estar alerta y sé que tengo que hacerle caso ya que fue él quien me guió de vuelta a ti, por eso conozco tu nombre y tus preocupaciones -.

– Te pido que confíes en mí, tal vez ya no me recuerdes pero sé que antes éramos amigas, algo nos separó y distanció, algo al que tu sola presencia le repugna y que buscará matarte – sentenció Luna.

Mi día se había ido a la mierda, no sabía que pensar, me habían lanzado un balde de agua fría. No sabía cómo reaccionar o que decir. Pero algo en los ojos de Luna me transmitía que no mentía o que al menos ella sinceramente creía en lo que me decía. Era eso o también pudiera ser que fuera muy buena mintiendo, ¿pero qué ganaba ella haciendo eso?

– Se que no me crees Ibis, por eso te voy a mostrar algo que hará que deposites tu confianza en mí, ¿te importa si nos vamos a un lugar un poco más privado? Tu puedes elegir el lugar, solo pido que no haya mucha gente a nuestro alrededor -. Genial, la loca quiere matarme pero sin testigos, fue lo que pensé, pero creo que para ese momento yo tampoco estaba ya muy cuerda, así que pagamos y regresamos de vuelta al auto, esta vez buscaríamos algún lugar para que Luna me mostrara lo que quería enseñarme.

Continúa en el siguiente capítulo

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Relato creado por Sharkgirl para Shark Canal

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