Terror

La maldición de Misnebalam

El siguiente relato no trata de fantasmas, ni de espantos, sino de uno de los antiguos misterios y horrores olvidados del mundo del Mayab.

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Ángel era un chico universitario de la ciudad de Mérida, el año anterior había realizado un viaje de intercambio a Canadá, en el cual había cosechado grandes amistades.

7 de sus amigos canadienses iban a realizar un viaje para conocer Yucatán, y le habían pedido como favor a Ángel que les presentara algunas partes del Estado. Sumamente emocionado, quería que sus amigos tuvieran las mejores experiencias, por lo que la idea de darles los tradicionales recorridos por sitios arqueológicos, museos o barrios, le aburría. Entonces tuvo una idea, les propuso realizar un camping en el conocido pueblo fantasma de Misnebalam, a sus amigos les pareció genial la idea, ya que nunca antes habían hecho algo parecido.

Llegaron desde temprano para conocer de día el lugar antes de aventurarse a acampar, platicaron un poco con los cuidadores de la vieja Hacienda, aún en pie y que eran habitantes de los poblados cercanos, es así como se enteraron de Juliancito el niño cuyo fantasma se aparecía debido a que había sufrido su asesinato a manos de sus violadores, el Sacerdote decapitado que contaban se veía por las noches en la Iglesia abandonada, también les contaron un poco de la historia del lugar y qué había sido deshabitado debido a los sucesos paranormales que ahí sucedían, por ejemplo, una de aquellas anécdotas era sobre una pequeña gruta que un poblador encontró en el patio de su casa mientras hacía un pozo como parte de unas remodelaciones para rehabitar la casa de sus padres y en la cual habían aparecido muertos sus dos únicos hijos días después, en palabras de aquel poblador se podía sentir un aire maligno en aquella abertura en el suelo, como si fuera una entrada al inframundo como creían los antiguos mayas. Por último, jugaron un rato Gotcha aprovechando que había personas ofreciendo la renta del equipo, lo cual ya era algo cotidiano.

La oscuridad de la noche poco a poco iba cayendo y estaban indecisos acerca de donde acampar, si en los restos de la Iglesia o en algunas de las casas, debido a que el casco de la Hacienda aún era propiedad privada y unos cuidadores se encargaban de que nadie entrara durante la noche. Por fin se decidieron, pusieron todo su equipo en la casa que tenía aquella gruta en su patio, la cual examinaron y no le prestaron mayor atención al ver que no había nada interesante y que únicamente cabía una sola persona, si acaso dos, aunque muy apretados.

La noche transcurría entre pláticas y bromas, por fin, habían decidido dar un pequeño recorrido nocturno para ver qué clases de espantos se encontraban, para su disgusto no se toparon con nada sobrenatural, recorrieron la Iglesia y algunas de las casas cercanas al casco de la Hacienda. Después de un buen rato, regresaron a donde planeaban pasar la noche.

Sus cosas se encontraban revueltas, pensaron que habían sido víctimas de delicuentos de los alrededores, pero después de revisar se dieron cuenta de que nada les faltaba, y también vieron un par de huellas de pies descalzos del tamaño de un niño pequeño y manchadas de lodo. Se pusieron a seguirlas para ver de dónde provenían, y para su sorpresa estas venían y regresaban a la abertura en el suelo.

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La entrada a la gruta era un gran hoyo en la tierra, y alrededor del cual todos se congregaron para tratar de mirar el interior, algo difícil ya que era necesario agacharse para observarlo o entrar, sin embargo, pudieron ver que una luz emanaba desde el fondo de la gruta. Alguna extraña fuerza o energía pareció hipnotizar a los jóvenes, y uno a uno fueron adentrándose en la gruta. Está ya no parecía ser la misma o al menos las dimensiones del interior no concordaban con su aspecto del exterior, había aumentado de tamaño y había agua que llegaba hasta la altura de los tobillos, al igual que una extraña y tenue luz parecía emanar de las paredes. Sin una razón aparente, la misma fuerza que los había obligado a entrar hizo que comenzarán a caminar y profundizarse más en la cueva, los jóvenes gritaron espantados, querían salir corriendo de ese lugar, pero algo se los impedía. Conforme se iban adentrando un canto femenino se iba escuchando cada vez más fuerte, la misteriosa mujer los llamaba con su cantico maya. Curvas, vueltas, subidas y bajadas, cada vez estaban más seguros de no poder abandonar aquella cueva.

Fue Ángel el primero en entrar, y era quién lideraba aquella fila india de condenados, poco a poco el canto de la mujer se fue convirtiendo en un lamento, hasta finalmente convertirse en un grito muy agudo, el cual ya no parecía ser humano. En el agua, les pareció sentir serpientes a sus pies, aunque no podían distinguir nada en el oscuro líquido, sus zapatos se habían deshecho hace horas, por lo que las afiladas rocas del suelo les cortaban las plantas de los pies. Finalmente, Ángel fue oyendo como detrás de él, uno a uno, sus amigos iban desapareciendo, las lágrimas brotaban de sus ojos mientras el cansancio se adueñaba de su cuerpo. Al final, de un súbito golpe, todo se sumió en la oscuridad y solo se pudo escuchar el grito de Ángel en la penumbra.

Los primeros en encontrar los cadáveres fueron los cuidadores de la Hacienda al día siguiente en la mañana, cuando escucharon un desgarrador grito tan pronto el sol apareció en el horizonte, posteriormente llamaron a la policía. La causa de muerte fue determinada como sobredosis, aunque nunca hicieron los análisis para encontrar alguna droga en los cuerpos de los jóvenes, todos habían muerto de un paro cardíaco, los cuerpos de los canadienses se encontraban en la abertura, el cuerpo de Ángel fue el único que estaba dentro de la gruta.

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¿Fueron Aluxes? ¿La gigantesca Serpiente Tsukan, dueña y señora de las grutas y cenotes de Yucatán? ¿O simplemente fueron victimas de la maldición de Misnebalam? Su fatal destino fue toparse con aquellas místicas fuerzas del Mayab, tierra que guarda misterios y horrores milenarios.

*Relato escrito por nuestra colaboradora Sharkgirl para Shark Canal, basado en relatos orales y escritos de diversas fuentes, propios de la leyenda urbana que rodea al Pueblo Fantasma de Misnebalam, así como de otros relatos sobre los cenotes y grutas de Yucatán.

Nuestro único objetivo es ofrecer contenido para enriquecer y renovar las propias leyendas urbanas de Yucatán.

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