Relatos

Capítulo 2. Uróboros

Dead Memories

Eran aproximadamente las 11 de la mañana, la mayoría de la gente se encontraba en sus trabajos o escuelas, es por eso que decidí ir a un parque, la llevé a uno que me agradaba mucho y aunque estaríamos al aire libre nos permitiría pasar desapercibidas, al menos que lo que Luna quisiera enseñarme llamara mucho la atención.

Como he dicho anteriormente Luna medía alrededor de 1.55cm, sólo un poco más alta que yo, su tono de piel era algo claro, tenía el cabello negro, lacio, largo y abundante hasta llegarle en la base de la espalda, sus ojos eran color café y denotaban determinación, tenía una nariz chata y cuando sonría sus caninos sobresalían dándole la apariencia de colmillos, que en conjunto con su risa y su mirada le daban una apariencia maliciosa; vamos, que me recordaba a un personaje de anime cliché.

Nos ubicamos en una parte del parque en donde estuviéramos ocultas de las miradas curiosas, – mira con atención – dijo Luna, de su bolsillo izquierdo sacó un teléfono celular, lo mantuvo en su mano a la altura del bolsillo de su pantalón mientras me miraba fijamente. Me sentí muy incómoda, no entendía que pretendía.

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– Poseo algo así como un superpoder, aunque creo que por su utilidad sería más bien una habilidad, no de lanzar rayos por los ojos o de leer la mente, sino de almacenar mis memorias, ya sea en fotografía o vídeo; únicamente requiero de un medio donde almacenarlas, por ejemplo, una memoria usb, una tarjeta de memoria, una cámara de vídeo o fotográfica, o en este caso mi celular – Después de decir esto me extendió su teléfono.

– Puedes verlo por ti misma, recuerda que no usé mi celular para grabarte directamente, solo almacené lo que mis ojos vieron y mi memoria guardó – Luna seleccionó en donde se guardan los vídeos y me pasó su teléfono, el vídeo en cuestión era uno de mí visto desde la perspectiva en la que estaba Luna, como si hubiese sido grabado con sus propios ojos; o con una pequeña cámara ubicada a esa altura.

Puse una expresión de que no me creía su “tremendo” truco, no le iba a ser fácil el que me embaucara con sus ideas locas.

– Usualmente traigo conmigo una cámara fotográfica instantánea que imprime mis recuerdos al momento, pero no importa, ya que estoy segura que muestre lo que te muestre, si no me quieres creer no lo harás. Pero el punto aquí es que tú también tienes una habilidad Ibis, estoy segura de ello, mi instinto me dice que la posees solo que aún no la has expresado – Dijo Luna al ver mi expresión.

– ¡¿Estás loca?! ¿Cómo pretendes que yo crea que tengo una habilidad tan ridícula como la que dices que tienes? – Lo que Luna había dicho era una locura, era una broma que yo tuviera algo parecido a lo que ella decía lograr. Definitivamente esta chica se escapo de un manicomio, pensé.

– Tengo el presentimiento o la idea de que tenemos estas habilidades para protegernos del peligro que te he mencionado. No entiendo el cómo, pero se que es importante que tu expreses tu habilidad cuanto antes, ya que puede ser necesaria pronto – Dijo Luna.

– Bueno, digamos que te creo Luna, sabías mi nombre y parece que tienes una idea acerca de lo que podría haber olvidado. Y digamos que también te creo acerca del peligro en el que dices que puedo estar y sobre tu habilidad. Pero no entiendo como el que puedas tomar fotos y vídeo con tus ojos nos pueda ayudar contra eso que presientes, y por más que trato de pensar no encuentro que tipo de habilidad pueda yo tener y cómo sacarla a la luz –. Y era verdad, ¿como podría saber que tipo de habilidad tenía o como usarla?, si hasta hace poco ni sabía que podía tener un poder o algo parecido.

– Si me permites, yo te puedo ayudar a averiguar cuál es y como usar tu habilidad, y antes de burlarte de la mía espera a saber en qué consiste la tuya. Una vez que ambas estemos listas, podremos empezar a pensar en cómo usarlas. Para exponer tu habilidad necesitamos un ambiente más tranquilo, aquí tienes la dirección de mi casa, piénsalo, si me crees te espero mañana como a esta hora – Luna me extendió una tarjeta en forma de tiburón, junto con todos sus datos, la tarjeta incluía una foto de su rostro en una mueca que pretendía ser chistosa y la leyenda “fotógrafa profesional”.

– Nos vemos Ibis –. No hubo ni un ademán de despedida o un apretón de manos, su retirada fue silenciosa y en calma, gran diferencia a cuando la conocí hace no pocas horas. Simplemente se fue caminando, tampoco me ofrecí a llevarla en mi auto.

Tenía mucho que pensar, esa noche no pude dormir. Algo había cambiado para siempre dentro de mí y a mi alrededor, junto con la sensación de que había olvidado algo también estaba la de que mi vida no debía de ser como la estaba viviendo, como si todo fuera extraño para mi, mi familia, mi trabajo, mi rutina; algo faltaba. Sabía que Luna tenía razón, esa misma noche supe que todo este tiempo estaba esperando encontrarme con ella. De repente algo despertó en mi interior aunque en ese momento no podía decir que era, mi piel se puso como carne de gallina – Maldita seas Luna –. Con este pensamiento me dormí finalmente, con la tarjeta de Luna en mi mano.

Supe que esa no era en realidad la casa de Luna y que ella la había allanado en el instante en que la vi. Era una de esas antiguas y enormes casonas abandonadas que poco a poco eran más en la Ciudad, aunque no de las típicas con estilo europeo y que estuvieron de moda en Mérida durante el Porfiriato, yo calculaba que sería una construcción de los 80’s tal vez de principios de los 90’s. Luna estaba en el porche esperando mi llegada.

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– Jajaja puedo decir fácilmente lo que piensas con solo verte la cara Ibis, tu rostro delata tus sentimientos. Descuida, si en realidad vivo aquí es porque no tengo ningún otro lugar. Me desperté un día tirada en el kiosco de por allá, y sólo sabiendo mi nombre. Las pocas cosas que tengo es todo mi patrimonio. No sé quién soy, ni a que me dedicaba antes, probablemente sea una vagabunda. Pero sé que este es mi hogar, así que no soy ninguna delincuente –. Procedió a mostrarme el lugar, sin duda se había tomado el trabajo de arreglar la casa. El jardín se encontraba podado aunque deteriorado, había comenzado a pintar y reparar algunas secciones de la casa, pero había descuidado el kiosco y una piscina que se ubicaban en el costado derecho del terreno, Luna era una chica muy hábil pensé.

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El enorme interior de la casa se encontraba casi vacío, únicamente la sala estaba ocupada por Luna y sus cosas, había una hamaca, una computadora personal, la cámara instantánea que había dicho ayer que tenía, una cámara fotográfica profesional y una maleta, con ropa supuse; algo que cautivó mi mirada fue la correa de la cámara profesional, ya que tenía tachada la palabra “Luna” y aún lado estaba escrito “Mnemea” en tinta azul. Pero Luna no vivía sola en tan inmensa casa, ya que había otros habitantes, se trataba de 3 gatos que deambulaban por el interior.

– No son míos, son callejeros, no me han hecho ningún daño pero debo de tener cuidado de no dejar comida a mano, aunque al no tener refrigerador, usualmente me como todo el mismo día. Bien Ibis, aquí vamos a entrenarte para que tu habilidad vea la luz – Dijo Luna mientras hacía un ademán para mostrarme la inmensa sala donde estábamos alojadas.

– Está bien, ¿y dime Luna, cómo pretendes ayudarme a descubrir y dominar esta supuesta habilidad? Sea cual sea – Estaba nerviosa, en ese preciso instante cruzó por mi mente el pensamiento de que había sido muy tonta justo como ayer, no tuve ninguna precaución, en mi casa pensaban que había ido a trabajar, aunque tenía la sensación de que nos les interesaba a donde fuera. Y aquí estaba, sola con esta chica que perfectamente podía matarme, con mi cadáver siendo devorado por los gatos en el jardín trasero.

– Según lo veo tenemos 3 maneras de descubrir tu habilidad, la primera consiste en reiterados intentos hasta dar con ella, lo cual obviamente es muy tardado. La segunda pues es más tardada que la primera y consiste en dejar que con el tiempo y por azar, tu des con ella por alguna casualidad. Y la tercera, por experiencia propia, es poner en peligro tu vida, yo di con mi habilidad cuándo estuve a punto de ser atropellada. Cruzaba la calle con mi celular en la mano escuchando música, me distraje con él y no me fijé que en ese momento venía un coche, por lo que tuvo que frenar intempestivamente. Ya sabes, recibí una sarta de insultos, pero cuando llegué a mi casa, vi que tenía un vídeo nuevo en mi teléfono, el cual no recordaba haber grabado, este vídeo consistía en el momento exacto en el que el auto frenó a pocos metros de mi, grabado desde lo que parecía ser mi perspectiva. No entendía que pudo haber pasado, pero algo dentro de mi quería repetirlo, obviamente no intentando que me atropellen, sino analizando el momento, lo que sentí, como actúe, etc. Así, junto con la práctica, entendí que era lo que disparaba mi habilidad, en qué consistía, y que necesitaba para realizarla. – Me explicó Luna.

– ¿Y qué manera vamos a usar? – Esta pregunta era retórica, tenía un mal presentimiento, la explicación de cómo Luna obtuvo su habilidad era claramente la respuesta a mi pregunta, pero tenía la leve esperanza de que hubiera otra opción.

– Ya sabes qué manera vamos a aplicar – Y de nuevo tenía esa sonrisa de lunática, y cuando la tenía dejaba ver sus 2 caninos sobresalientes, producto de un dentadura que se veía nunca conoció los brackets ni al dentista. Luna se levantó la camiseta por la cintura, pensé que se estaba acomodando el pantalón pero en realidad sacó una pistola. Lentamente fue levantando el arma hasta posicionar la boca de la pistola frente a mi cara, sabía que iba a disparar ya que tenía la mirada determinada de ayer, aquella en la que se podía ver que tenía un objetivo y que nada se iba a interponer para realizarlo.

Luna comenzó a cantar – “You’d better run, better run, out run my gun; All the other kids with the pumped up kick; You’d better run, better run, faster than my bullet” – Enseguida reconocí la canción, y no tuve la menor duda de que Luna era una maldita perra.

Los seres humanos contamos con unos instintos maravillosos, producto de cientos de años de evolución, por ejemplo, cuando perdemos el equilibrio mientras caminamos y estamos a punto de caer, nuestro inconsciente se pone alerta accionando nuestros brazos para meter las manos mucho antes de que nosotros nos demos cuenta de que estamos a punto de estrellar nuestra cara en el pavimento. Es por ello que a veces, ante algunos peligros, podemos reaccionar de una manera estúpida, por ejemplo, cuando estamos a punto de ser arrollados por un auto nos quedamos quietos y ponemos nuestros brazos al frente como queriendo detener la mole de acero que nos eliminará de la faz de la tierra con nuestra pequeña fuerza humana. O por ejemplo, poniendo nuestras blandas manos frente de una pistola para detener una bala que puede viajar a 300 metros por segundo.

No hice nada por intentar quitarle el arma o hacerla a un lado. Deje mis manos delante de mi rostro, cerré los ojos y esperé. Escuché el clic del gatillo y a la velocidad del instinto, en un súbito movimiento, algo me arrojó hacia atrás.

Una vez en el suelo, y al parecer viva y sin lesión alguna, escuché la voz de Luna -¡¿qué es eso?!-. Lamenté que no se hubiera roto el cuello y que siguiera con vida. Tenía una mirada de sorpresa, cuando vio que yo la estaba mirando procedió a señalarme a lo que se refería.

Primero creí que era un gato, o al menos con esa imagen lo asoció mi cerebro tan pronto lo vi, pero no tenía ni orejas ni cola, era literalmente una bola de pelos solo con 2 ojos y de medio metro de altura, su apariencia me recordó a los monstruos de una película de terror de los 90’s que había visto de niña. De repente este ser escupió la pistola que hace un momento usaba Luna.

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Mientras aquello permanecía quieto y mirándonos, Luna me explicaba – Esa cosa debe de ser tu habilidad o estar relacionada con algo de ella. Supongo que así como yo necesito un dispositivo para guardar o exponer mi habilidad, tu necesitas de aquella bestia, ahora debemos de averiguar qué es y qué hace además de comer –.

Sin embargo yo no le hice ningún caso, me abalancé sobre ella para sacudirla y decirle   – ¡estuviste a punto de matarme Luna, estás loca, y ni siquiera sabemos que es eso o lo que haga! – Había llegado a mi límite, oficialmente había perdido la cabeza y estaba histérica.

– Tranquila Ibis, la pistola no estaba cargada y ni siquiera funciona, esta averiada, mira, te probaré que es verdad lo que digo – Luna apuntó a uno de los gatos y disparó, y ante mis ojos aquel gato se convirtió en una nube de sangre.

Continúa en el siguiente capítulo

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Relato creado por Sharkgirl para Shark Canal

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