Relatos

Capítulo 5. La chica misteriosa parte 2

 Los días viviendo con Luna fueron un gran alivio, pasamos un mes entre risas, salidas a pasear y calidez hogareña, me gustaba estar con ella, a su lado me sentía feliz y poco a poco nuestro vinculo se fue fortaleciendo. Creo que ambas necesitábamos estar con alguien, nos olvidamos de nuestros poderes, y personalmente esos días me renovaron mentalmente y me hicieron superar el trago amargo de saber que mi vida me había sido arrebatada, también conocí un poco más de Luna. Ella trabajaba como fotógrafa para una famosa diseñadora de moda llamada Ampelis, algunos la consideraban una deidad de la alta costura; y aunque no siempre tenía eventos para cubrir, Luna contaba con un sueldo fijo. Me había comentado que recientemente su jefa había regresado de un breve período vacacional en Nueva Zelanda, viaje al que la había invitado pero debido a que se encontraba buscándome lo tuvo que rechazar. Para su regreso quería realizar un gran desfile con su nueva colección de Primavera-Verano, y tanto Luna como yo estábamos invitadas.

 – Le platiqué sobre ti a Ampelis, fue algo superficial, más que nada de que recientemente te había conocido y me sentía feliz de tener una amiga para convivir – Luna había regresado de una pequeña reunión en donde se habían tocado algunos puntos con el personal de staff del evento, por lo que me pareció raro que yo hubiera salido a colación como tema de conversación.

 – Yo igual me alegro de haberte encontrado Luna, pero tengo curiosidad, ¿por qué le platicaste sobre mí a tu jefa? – Pregunté – Oh, en realidad no pensaba hacerlo, pero Ampelis me dijo que me veía algo diferente, que había cambiado de algún modo que ella no alcanzaba a entender, fue así como salió el tema de que te había conocido y me pidió que te invitara a venir al evento -. Me emocionaba mucho la idea de ir a tan gran evento, me lo imaginaba lleno de glamour, celebridades y una magnificencia digna de la realeza, ¿me había emocionado desde siempre la moda?, ¿sabía algo de ella o siquiera costurar? Hice aun lado el amargo sentimiento de desesperanza por no saber en realidad quien era y me enfoqué en la emoción de ir al desfile de modas.

 El desfile tendría lugar en la Hacienda Chichí Suárez, lugar que era muy habitual en ser sede de grandes eventos, en parte por su amplio terreno y por ser un antiguo reflejo de la riqueza y elegancia que vivió la sociedad Yucateca durante los tiempos de bonanza del Henequén. Un enorme escenario principal y otros secundarios bellamente adornados e iluminados serían la sede del gran espectáculo nocturno que se había preparado con esmero, debido a que era verano el lugar se había fumigado para eliminar a los mosquitos y en ciertos rincones se habían puesto veladoras especiales para ahuyentarlos. Decir que era un simple desfile es poco, se había preparado toda una fiesta que reuniría a famosos, celebridades y a la gente poderosa y rica, no solo de Mérida, sino de toda la Península de Yucatán y de México, además de algunos invitados especiales internacionales. Se contaría con una variedad de restaurantes y bares para el disfrute de los invitados, como parte del entretenimiento una banda de rock clásico cantaría en la fiesta al igual que se contaría con la participación de una banda argentina, famosa en ese momento. Los periódicos y canales de televisión local y nacional hablaban bastante del tema.

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 Luna no tenía un vestido de noche, así que la acompañe a comprar uno, tuve un poco de envidia ya que cualquier vestido que se probaba le quedaba de maravilla. Al final se probó uno en color fucsia, tan solo al ponérselo pareció brillar junto con él, no pude evitar verle embelesada. – Vaya Ibis, con esa mirada yo diría que te gusto – dijo Luna con una sonrisa burlona, salí de mi ensimismado y le respondí – Nada más veo como cada vestido parece quedarte bien, y para ser sincera me da un poco de envidia -.

 – No seas ridícula tú eres más linda que yo, ven, vamos a comprarte un vestido para que veas – Luna me jaló del brazo y me llevó a la sección de vestidos, ahí me hizo probarme varios de ellos y delante de ella los modelé, finalmente pareció conforme en cómo lucía con uno en color azul rey. – Ahí está, mírate – voltee a verme al espejo, realmente no puedo decir que me sentía hermosa, estaba toda desaliñada pero para no perder el tiempo y dado que me había fastidiado, decidí sonreír como aceptando la opinión de Luna, ella me golpeó suavemente el hombro y gruñó simulando un enojo – Es obvio que falta maquillarte pero en la noche estarás espectacular – .

 La noche de la pasarela llegó, al final Luna decidió llevar un corto vestido negro y yo llevaba puesto el largo vestido color azul rey, un auto con chofer privado pasó por nosotras, el tráfico para acceder a la fiesta era enorme, se habían cerrado las calles aledañas debido a la larga fila de coches para entrar a la fiesta. Un carril de la carretera era exclusivo para el acceso de los invitados especiales como nosotras, por ello nuestro viaje fue sin contratiempo, se veía que el evento contaba con un gran equipo de logística.

5

 Ampelis era una diseñadora yucateca algo excéntrica, su habilidad para la costura y sus hermosos diseños la habían llevado a vestir a princesas, exitosas empresarias y políticas, estrellas pop y actrices por igual, se decía que su estilo era algo que nunca se había visto antes, cada vestido era único en su tipo, elaborado con los mejores materiales y parecían exaltar las mejores cualidades y belleza de su portadora, a la par que las volvían el foco de atención de cualquier evento. Su excentricidad se debía a la forma en que actuaba y se comportaba, se había operado las orejas para tenerlas puntiagudas para parecerse a un elfo. Tenía un tono de piel muy blanco, algunos rumores decían que era debido a los baños ceremoniales que tomaba aunque nunca había consenso en los ingredientes, desde leche con rosas y miel, agua con diamantes y oro, y no eran pocos los que decían que con sangre, ya sea humana o animal. Aunado a su tono de piel y sus orejas, Ampelis resaltaba por unos ojos color escarlata, aunque se podía decir que eran lentes de contacto o incluso que se los había tatuado muchos aseguraban que esto era falso, que sus inusuales y bellos ojos eran naturales. Medía 1.80cm y solía usar tacones para resaltar sus largas y finas piernas;  junto a su pareja sentimental de 1.90cm, la modelo de fama internacional, la afrikáner Eibbed Liagiba, solían llevarse los reflectores en cualquier evento o pasarela adonde acudían.

 Pero todo lo que se comentaba y oía sobre ellas no era nada comparado con la presencia que irradiaban en persona, nunca imaginé que ambas nos recibirían nada más llegar. No eran voluptuosas pero entendí por qué los antiguos griegos pensaban que las formas de algunos cuerpos no podían pertenecer más que a los Dioses. Eibbed llevaba un vestido de color rojo, el cual acentuaba en gran medida su piel clara, tenía unos ojos verdes, los cuales parecían pequeñas esmeraldas, su rostro estaba enmarcado por su corta cabellera rubia; Ampelis por su parte, tenía un vestido entre dorado y verde, parecía estar hecho de hojas y flores, que combinado con su blanca piel le daba una apariencia de princesa elfa. Tenía un corto peinado con el costado derecho rapado y lo demás cargado del lado izquierdo, se había teñido el cabello de un color ligeramente anaranjado, el cual estaba finamente fijado con un discreto broche de color plata, al mirarla a los ojos no pude evitar quedarme atrapada por ellos, pero pude notar que aunque eran de un color rojo escarlata, estos lucían un tono oscuro o apagado.

 Continúa en el siguiente capítulo

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Relato creado por Sharkgirl para Shark Canal

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