Historias del Más Allá

Cuando el diablo se aparece

 En abril de 1991, los integrantes de esta web, visitaron el pueblo valenciano de Benaguacil, España, con la intención de conocer a una persona que nos había asegurado, previamente, haber visto algo por demás inusual. Era una persona muy reservada y no había contado a nadie, hasta entonces, su extraña experiencia.

 Desde luego, a nosotros nos pareció que su testimonio era auténtico y hasta él parecía reticente a relatarnos lo que consideraba era demasiado extraño y disparatado para ser real. Por fin le convencimos, y nos contó lo ocurrido.

 Nuestro protagonista (al que llamaremos J.L, para preservar su intimidad), nos dijo que cinco años de que le conociéramos, se había dirigido en solitario hacia una casa de su propiedad familiar para recoger allí unos clavos que necesitaba. La casa se encontraba cerca de la suya y estaba completamente abandonada, siendo utilizada únicamente como almacén de trastos viejos.

 Serían alrededor de las tres de la tarde, cuando nuestro protagonista llegó a la casa y abrió la puerta. En el interior del inmueble todo seguía igual, a excepción de un extraño ruido que se estaba produciendo en el piso superior que de inmediato reclamó su atención. J.L, nos contó que el sonido parecía el de unos pies arrastrándose por el suelo, y que por un momento pensó que se trataba de algún ladrón. Sin embargo, pensó, no tenía ningún sentido entrar en una casa abandonada, donde no hay nada que robar, además de que era improbable dado que la puerta estaba bien cerrada y no existía otro medio por el cual acceder al edificio.

 Parado en la puerta, y un tanto asustado, J.L, espero pacientemente a que se desarrollaran los acontecimientos. Los pies continuaban su paseo en la planta de arriba y J.L, oyó cómo los escombros que estaban desparramados por el suelo eran pisados con fuerza. De pronto, dejó de oír los ruidos y el silencio ocupó su lugar. Al poco las pisadas volvieron a activarse, pero esta vez se sintieron bajando por las escaleras.

 Una cortina de tiras de tela cubría la puerta que unía ambos pisos, y cuando esta fue retirada por el intruso, nuestro protagonista quedó petrificado por lo que estaba viendo. Un ser de unos dos metros, cubierto con una larga capa blanca que le llegaban hasta los pies, apareció ante él, mostrando unos penetrantes ojos rojos y unos retorcidos pies de chivo. J. L, fue incapaz de moverse, hasta que este ser alargó su brazo, una garra de enormes proporciones, intentando atraparlo. J.L, cerró la puerta de un portazo y salió disparado en dirección a su casa.

 Esta es una clásica historia forteana que además tiene la particularidad de que se ha repetido en otros lugares y otras épocas. J.J. Benítez, en su libro “La Punta del Iceberg” (nuestro testigo no conocía este libro), describe un suceso similar ocurrido en Garganta de Olla, España, donde un ser cubierto por una túnica y patas de cabra, se presentó ante un agricultor llamado Pancho. También fue descrito este ser en el programa radiofónico “Espacio en Blanco”, como presenciado por una persona cerca de Cáceres, España.

 Nuestro protagonista no gustaba de fotografías ni quería que su nombre apareciera en publicación alguna. Desde que fue testigo de semejante suceso, no había vuelto a pisar la casa y sólo lo hizo cuando nosotros se lo pedimos.

Tomado de la extinta web Editorial Bitácora, Historias del Más Allá.