Terror

La piedra del venado

Martín apenas había cumplido los 16 años de edad hacía unos 5 meses atrás, y ahora, a tan temprana edad fue obligado a casarse con su novia al embarazarla.

Su padre le dio a la joven pareja un cuarto en el fondo de su terreno, dada su juventud e inexperiencia, a Martín le era difícil encontrar trabajo, los que había obtenido estaban muy mal pagados y con largas jornadas, por ello su padre decidió que lo mejor era que le ayudara en la parcela familiar.

Pero Martín odiaba el trabajo del campo, solía dejar inconclusas sus tareas y era muy negligente en las actividades que le encomendaba su padre, quien eventualmente se cansó de seguirle solapando sus irresponsabilidades así que optó por entregarle una escopeta, de esas que únicamente efectuaban un disparo a la vez y que tardaba uno en cargar, y lo mandó al monte para cazar venados y así obtener comida y dinero.

Sin embargo, también en esto era un holgazán, se adentraba al monte y esperaba en un árbol, a veces se dormía, pero cuando tenía la buena fortuna de que un venado estuviera frente de él, fallaba el tiro. En una de estas ocasiones, y saliendo del letargo de una de sus frecuentes siestas, le pareció ver a un gran venado macho, con un pelo brillante, enorme cornamenta y de un tamaño más grande que cualquier otro macho de esa especie que él hubiera visto antes.

Estando todavía en la pesadumbre del sueño, Martín alzó su arma y con la mejor puntería que alguna vez tuviera en su vida, acertó un mortal disparo en la bestia.

El retumbar del disparo en su cabeza lo despertó del todo, ¿acaso lo había soñado o de verdad había matado un venado?, la escopeta estaba a su lado sin cargar y la boquilla sacaba humo. Buscó entre las hierbas algún rastro del cuerpo o sangre de la herida del venado, pero no hubo nada, si de verdad le disparó, este había desaparecido. Pero al revisar minuciosamente el suelo vio algo que brillaba, era una piedra de color negro y textura como la obsidiana y con unas líneas que se bifurcaban parecidas a las ramas de un árbol o un rayo.

piedra del venado

Al ver aquella piedra recordó una antigua leyenda que su abuelo le contó de niño sobre la piedra del venado. Se decía que algunos cazadores eran escogidos por los señores y dioses del monte para que se encontrasen con esta piedra en alguna de sus excursiones de caza, el poseedor de esta piedra sagrada era bendecido con una puntería infalible y con una caza abundante.

Y lo mismo pasó con Martín, a partir de aquel día siempre regresaba con bastantes presas, pero olvidó otro aspecto importante de la leyenda. El poseedor de la piedra debía de devolverla después de un tiempo, ya que los dioses se la entregaban a aquel cazador que pasaba por una mala racha, de igual forma el poseedor no debía de abusar de la piedra, es decir, solamente debía de cazar para satisfacer el hambre de su familia, nunca para vender o tener de más.

Pero Martín no quería deshacerse de ella, por fin tenía éxito en algo, ya no era un mediocre, ahora era un excelente y famoso cazador en el pueblo y con su familia. Su avaricia llegaba a no solo matar venados para vender su carne o piel, sino que incluso las sobras de la carne se pudrían por qué no las comía o a veces las tiraba a la basura en vez de regalarlas. No tardaría el momento en el que los dioses lo castigarían.

Como en un día normal, el cazador se dirigió de nueva cuenta a lo profundo del monte, en el punto en el que la selva se hacía irreconocible. Esperó pacientemente por su presa, y después de un buen tiempo, apareció un bello y enorme animal, un venado macho con astas gigantescas, sin pensarlo dos veces accionó su arma y el sonido del disparo profetizó el éxito.

Carlos había escuchado los rumores acerca de un cazador del pueblo aledaño que siempre regresaba con los más grandes y hermosos ejemplares de venado, y dado que él pasaba por una mala racha en su pueblo, decidió probar suerte en los montes vecinos. En un claro del monte pudo divisar a dos venados, efectuó un disparo, pero únicamente consiguió herir a uno de ellos, el cual huyó con una herida, mientras que el otro ejemplar, el más grande, parecía esperar pacientemente a que el cazador volviera a cargar su arma. Así lo hizo, y de nueva cuenta efectuó otro disparo, el cual esta vez sí dio en el blanco. Al momento de estar despellejando al venado, encontró una piedra color negro azabache, la cual reconoció al instante como la mítica piedra mágica del venado, por ello y en agradecimiento, entregó gran parte del animal en ofrenda a los dioses del monte, el resto lo llevó para su familia y regaló otro poco entre sus vecinos, 

Carlos entendió que los dioses pusieron la piedra del venado en su camino para ayudarle a salir de su embrollo, y a diferencia de Martín, quien como castigo los dioses lo habían convertido en venado a los ojos del cazador para morir desangrado en el monte, él si entregaría la piedra llegado el momento.

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Colaboración: La chica tiburón para Shark Canal

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