Terror

El Culcan Kin (Sacerdote degollado)

Personas malas existen en todos los ámbitos de la vida, y no son pocas las que se ocultan en un disfraz de moralidad o buena voluntad, desde jueces, policías, maestros, etc., y los siervos de Dios no se salvan de tener entre sus filas personas sin escrúpulos que se aprovechan de su posición para obtener beneficios personales a costa de los demás.

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El padre Andrés era una de estas personas, ante sus feligreses blandía el escudo de una ética y moral intachable, pero Dios era testigo de que se aprovechaba de la comunidad que acudía a su parroquia. Lo habían puesto al mando de su Iglesia para traer en línea a los mayas de aquella localidad, y él lo había aprovechado en gran medida, no eran pocos lo pobres indígenas que se veían víctimas de sus maltratos y acciones violentas.

Solo por el placer de ver a aquellas humildes personas sometidas y agredidas, continuamente las acusaba falsamente con las autoridades de justicia, con el pretexto de haberles visto reunirse para levantarse en armas contra el gobierno español que regía en la Ciudad de Mérida. Eran tan conocidas estas viles prácticas, que a los habitantes de esa localidad no les quedaba de otra que acatarse a las órdenes del Padre, con miedo a terminar golpeados, en la cárcel publica, el potro o peor aún, muertos. Pero este maltrato no solo se limitaba físicamente, sino también eran constantes las humillaciones verbales, los insultos, la destrucción de su arte y demás elementos de la cultura maya, bajo pretexto de ser herencia pagana de los antiguos dioses que adoraban. Les quitaban el poco dinero que tenían, a algunos incluso les robaron sus propiedades o terrenos, los cuales luego eran vendidos por el Padre y quien aprovechaba ese dinero mal habido para darse una vida de lujos y riquezas contraria al ejemplo de vida de Jesucristo y del cual todos los representantes de Dios en la tierra debían de seguir.

Incluso se burlaba de la vida de celibato que debía de obedecer, ya que muchas personas en la comunidad habían visto a diversas mujeres ingresar al hogar del Padre, pero todo esto tendría un final abrupto y violento cuando finalmente las personas víctimas de sus abusos y atropellos decidieron terminar con todas estas bajezas, esto después de que el Sacerdote obligase a una jovencita menor de edad a participar en actos sexuales con él, lo que hizo estallar toda la cólera de la población.

Una noche todos los habitantes se reunieron a las afueras de su hogar, y actuando rápidamente para evitar que la autoridad se diera cuenta y acudiera al rescate del Padre, lo sacaron a golpes de su casa, lo llevaron a rastras hasta la Plaza principal del barrio y en el trayecto le arrojaban piedras, le escupían, lo pateaban y golpeaban. Finalmente, ya en aquel lugar lo esperaba una guillotina improvisada, ante la visión de ese artefacto el Padre Andrés pidió misericordia, pero sus verdugos no tendrían perdón alguno para él, y así lo mataron cortándole la cabeza.

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Pero lejos de ser ese el final para aquel Padre, sería el principio de una eternidad de suplicio, ya que su alma fue condenaba a no descansar nunca, a permanecer en el limbo, a deambular en la tierra hasta que limpiara todos sus pecados sin conocer ni el placer del cielo o el castigo del infierno. Se le conoció entre los habitantes como el Culcan-Kin (también escrito como Culcankin), que en lengua maya significa «Sacerdote degollado», su espíritu posee el atuendo de un fraile, para que en muerte tenga la vida de mendicidad que tanto aborreció vivo, y este espectro sin cabeza deambula las calles por las noches buscando entre sus víctimas a las personas que se dedican a alterar el orden público, para llevarlas a otro plano espiritual y cuando las regresa, lo hace con la lengua cortada para que no puedan decir ni una palabra de donde estuvieron.

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Colaboración: La chica tiburón para Shark Canal

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