Terror

La X’mahana

Su mente se encontraba llena de los siguientes pensamientos: «no me puedo ir, no me quiero ir así. Lo último que les dije fue de que todo estaría bien, que nos volveríamos a ver más pronto de lo que creían, y que después de que saliera de esto haríamos un pequeño almuerzo virtual con nuestros seres queridos»; pero ya no sería así. Ingresó al Hospital para ya no salir con vida. No es que deseara un funeral con cuerpo presente, aunque se pudiera, estaba más cómoda con la idea de la cremación, prefería que la recordaran por cómo era en vida y no por su aspecto en la muerte, así creía que era mejor que la entregasen a sus familiares convertida en cenizas. Pero no podía dejar de pensar en que no les dio un último adiós, junto con sus últimos besos y abrazos, quería compartirles sus palabras finales. No es que no supiera cuánto le amaban, ni ella a ellos, pero no se le hacía justo irse sin despedirse. Así que suplicaba a quien sea, porque le permitieran ese último deseo, quería visitarles y despedirse de todos ellos.

Habían recibido la llamada del Hospital hacía unas pocas horas, mañana en la tarde podrían pasar por las cenizas. Uno de ellos se ofreció para realizar la triste tarea de comunicarse con todos sus familiares para dar la fúnebre noticia, por aquella enfermedad no iba a existir funeral alguno. Se disponían a cocinar la cena para despejar la mente cuando aquella mariposa ingresó al hogar al abrir la puerta del jardín trasero para poder encender el tanque de gas, se trataba de una mariposa X’mahana (X’mahan Hah: que vive en casa ajena). Negra e inmensa como la noche, los detalles de sus alas parecían reflejar el cielo de aquella noche. Su vuelo lento y errático pareció hipnotizar a todos los integrantes de la familia, ya que solo la siguieron con la vista mientras se posaba en un rincón de la casa. En anteriores ocasiones alguien habría matado a aquel insecto, el color y el aspecto no eran del agrado de todos, fuera de las leyendas y supersticiones acerca de ser portadora de la mala suerte o de la muerte, para algunos no se trataba más que de un bicho grande y feo; pero esta ocasión era diferente, el luto ya había entrado en aquel hogar y no había sido por medio de la X’mahana. Era como si la presencia de aquel insecto sirviera para parchar aquella ausencia en el hogar, como si trajera calidez y condolencias para aquella familia que más lo necesitaba.

El insecto permaneció en aquel rincón mientras la familia se sentaba a cenar, era la primera de muchas noches en la que una de las sillas de aquel comedor permanecería vacía, a partir de ese momento habría un plato menos en la mesa. Estos pensamientos invadieron la mente de los integrantes de aquella familia, por eso comieron en silencio y al terminar cada quien se dirigió a dormir. La lluvia comenzó a caer poco antes de que todos se acostasen, cerraron todas las puertas y ventanas para evitar que el frío y la humedad entraran, y por consiguiente la mariposa se quedaría dentro del hogar, era principios de octubre y el clima se vaticinaba con un Frente Frío, esa noche todos soñaron con aquel familiar ausente, cada sueño era ligeramente diferente, pero sustancialmente se trataba de él hablando con cada uno de ellos. En aquel sueño se despidieron para siempre, las palabras que se dijeron provocaron las últimas risas y lágrimas, era un adiós triste, pero todos debían de ser fuertes y entender que todo era parte del proceso normal de la vida, tal vez era más pronto de lo que hubiesen deseado pero muchos momentos y sucesos ocurren cuando menos los esperamos.

Al día siguiente, todos amanecieron tristes, pero con un sentimiento de felicidad que ayudaba a mitigarlo, la ausencia ya no pesaba igual. De la mariposa X’mahana ya no hubo rastro alguno, no era posible que lograra salir del hogar si todo estaba cerrado, al menos eso pensaban, lo que no cruzó por sus mentes era que en realidad se tratase de un mensajero, cuya entrega se trataba de una carta de adiós de su familiar para ellos. Y una vez cumplida su tarea, la X’mahana se volvió una con la noche para continuar con sus tareas en otro punto de la Ciudad de Mérida.

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Colaboración: La chica tiburón para Shark Canal