Leyendas de Yucatán

Leyendas de Yucatán: Oxkutzcab

Oxkutzcab tiene una historia que se remonta a las épocas precolombinas, a la caída del señorío maya de Mayapán, se convirtió en capital de un señorío regional gobernado por la familia de los Tutul Xiu. En 1550 los españoles fundaron la actual población, alrededor de una misión atendida por sacerdotes franciscanos. ¿Pero de dónde se origina el nombre de Oxkutzcab?

Leyendas de Yucatán

Leyendas de Yucatán: La Esquina del Juglar triste de Izamal

El encomendero de una de las partes era un español alegre, quien organizaba reuniones en su casa. Un día mandó traer desde su país a una doncella -su hija-, mujer rubia, de ojos azules y prestancia en su persona, a quien la gente indígena al verla pasar la llamaban "La Doncella de Oro" pues era la primera mujer que veían con los cabellos rubios y los ojos azules. El pueblo la consideraba la mujer más hermosa y en consecuencia, era pretendida por los pocos mancebos españoles que ahí radicaban.

Terror

La maldición de Misnebalam

La noche caía y estaban indecisos acerca de donde acampar, si en los restos de la Iglesia o en algunas de las casas, ya que el casco de la Hacienda aún era propiedad privada y unos cuidadores se encargaban de que nadie entrara durante la noche. Por fin pusieron todo su equipo en la casa que tenía aquella gruta en su patio, la cual examinaron y no le prestaron mayor atención al ver que no había nada interesante y que únicamente cabía una sola persona.

Leyendas de Yucatán

Leyendas de Yucatán: La Esquina del Venado de Izamal

Se dice que a un pordiosero le dio por dormir todas las noches a la puerta del zaguán de la casa de Don Rodrigo Jesús de la Plata y Albornoz, quien al enterarse de lo que sucedía, lo mandó a retirar despectivamente en repetidas ocasiones, pues Don Rodrigo era considerado como un hombre duro, insensible y de poco corazón.

Terror

Un relato sobre la Clínica Peninsular de Yucatán

Corría el año de 1995, en Mayo de ese año acudí obligada por mis padres a un consultorio privado de la, en ese entonces, Clínica Peninsular, nunca sabré si los médicos que me atendieron lo hacían bajo conocimiento del dueño o en la clandestinidad, y creo que son pocas las personas que un día aceptarán que acudieron a dicha clínica a practicarse un legrado con la finalidad de abortar.