El Cementerio General de la Ciudad de Mérida está lleno de hermosas y bellas estructuras, al pasar por la Avenida de los Mausoleos podrás encontrar, a lado del Mausoleo de Don Gregorio Torre, una plataforma con dos sillas que tienen la misma apariencia de las características sillas "Tú y Yo" o también llamadas "Confidentes" que se pueden ver en los parques de Mérida y algunos otros de todo Yucatán.
Etiqueta: Leyenda urbana
La maldición de Misnebalam
La noche caía y estaban indecisos acerca de donde acampar, si en los restos de la Iglesia o en algunas de las casas, ya que el casco de la Hacienda aún era propiedad privada y unos cuidadores se encargaban de que nadie entrara durante la noche. Por fin pusieron todo su equipo en la casa que tenía aquella gruta en su patio, la cual examinaron y no le prestaron mayor atención al ver que no había nada interesante y que únicamente cabía una sola persona.
Un relato sobre la Clínica Peninsular de Yucatán
Corría el año de 1995, en Mayo de ese año acudí obligada por mis padres a un consultorio privado de la, en ese entonces, Clínica Peninsular, nunca sabré si los médicos que me atendieron lo hacían bajo conocimiento del dueño o en la clandestinidad, y creo que son pocas las personas que un día aceptarán que acudieron a dicha clínica a practicarse un legrado con la finalidad de abortar.
La serpiente cola negra o Ekuneil
Las leyendas mayas cuentan con un amplio catálogo de seres de malignos o terroríficos, uno de ellos es la serpiente cola negra o Ekuneil como también se le conoce (algunos atribuyen esta leyenda a la Chayilcán o Xchail Can). Se dice de este animal, que puede medir desde los 2 hasta los 4 metros, con una piel en diversos tonos de gris y la cola bífida. Sin embargo el aspecto más terrorífico de este ser, es su alimentación, ya que se basa en la leche materna de los humanos.
La cabeza errante de la bruja
Un joven, quien durante varios años había trabajado en una Hacienda, tenía el sueño de regresar su poblado de origen y comprar varios animales así como semillas para trabajar en su propio terreno. Sin embargo la situación laboral en las haciendas era de esclavitud, y debido a las tiendas de raya no había podido juntar gran cosa. Finalmente, viendo que su situación no iba a mejorar, decidió escaparse del lugar donde trabajaba.

Debe estar conectado para enviar un comentario.